Chocolate

-“¿Verdad que me vas a lastimar mucho?,¿Verdad?”- imploraba de un modo entre tierno y patético.

Estaba casi sobre ella como gato pidiendo manos, piernas, objetos en que untarse.

El sillón que olía a humedad y polvo apenas daba cabida para ambos cuerpos.

Su cara adolescente transmutó a un gesto demadre que termina por ceder. Finally, le respondió que sí.

-¿Y también te vas a comer mi corazón, nena?

 Sonrió plenamente, metió sus garritas a la altura del diafragma y lo arrancó. No el corazón del pecho, sino el otro, el que tenía en el estómago. Fue complicado,ya que éste órgano está conectado por venas, arterias y demás tripejas. Una vez fuera, lo trinchó en una brocheta de madera (de las que hay que tener en agua durante veinte minutos para evitar su incendio cuando se usan en cocina) y lo sumergió en la fuente de fondue sabor cacao que estaba en la mesita. Lo comió despacio. De la comisura escurría sangre y chocolate. Ambos reían mientras el hueco sobre el ombligo tenía una considerable hemorragia.

Rumbita

"Sé que me quieres mucho,

pero a ratitos

sé que me quieres mucho,

aunque lo olvides

me muero, lo sé, me tienes roto

te mueres, lo sé,  pero por otro

mucho blablá en la cama

mucho muamua en el parque

aunque te hagas la loca, loquita

te vas con el otro loco

y yo me quedo con tu rumbita"

Vincent Marabunta



Sobre la cama

Es increíble la metamorfosis que experimentan dos personas sobre una cama: Cambian el tono de voz, la manera de articular palabras, la forma en que manifiestan sus ideas, el modo  tembloroso en que se enfrentan a la otredad. Incluso cambia el rostro, y no me refiero a la expresión facial, sino literalmente a los ojos, los pómulos, nariz y comisuras que se trasfiguran dando paso a unos ajenos, pero propios.

En general la vida misma se puede resolver desde una cama.     

¡JODIDO!



Estar jodido.

Jodido de verdad.

Jodido por  un trabajo donde todo mundo llama preguntando por ti: subalternos, jefes inmediatos, jefes intermedios y LOS JEFES.

El celular que no para de sonar.

El tránsito.

La resaca entre semana.

La llanta destrozada.

El policía altamente sobornable.

La estúpida ética que tienes contra el soborno.

La infracción vial.

Los cuarenta y nueve grados centígrados.

El ayuno hasta las catorce.

Jodido por la gente que no hace nada sin tu firma ni tu visto bueno (vo.bo.)

Jodido por la fila de gente que espera al administrador para poner su queja y cagarlo.

Jodido porque tu eres el administrador que esperan para quejarse y cagarte.

Jodido por el pantalón que aprieta, el peinado reglamentario y la sonrisa obligatoria.

Jodido (y harto) por el Director, la Subdirectora, la Contadora, los hijos de puta de Recursos Humanos. Hijos de la más puta

Jodido por los informes de estadística hasta las cuatro de la mañana para encontrar perfección matemática.

Jodido porque nadie agradece los informes perfectamente realizados.

Jodido por el psiquiatra que dice que “el estado de la psique está cada vez está peor”

Jodido por las pastillas que debes de tomar.

Jodido por la dulce madre que llama para recordar que debes de tomarlas.

Jodido por no tomarlas.

Hasta que un día jodido, jodidísimo, llega toda la panda de fascistas de los jefes a tu oficina y te dicen que los retardos que tienes son faltas, que las faltas son abandono de trabajo y el abandono de trabajo es sinónimo de terminaren la calle, sin comida ni casa.

Y a propósito, tampoco les gusta tu cara. 

Ni tu sentido del humor, de la responsabilidad,y ni la manera en que caminas, te desenvuelves, te ríes, presentas tus informes,manejas a tu gente…

En serio, NO LES GUSTAS.

¿Qué haces si estás tan jodido en medio de todos esos cabrones con aspiraciones dispuestos a joder-en-aras de cumplir su trabajo, lameculos-resentidos por no tener base sindical, que no soportan que un idiota venga a burlarse de todo y salirse con la suya?

¿Qué haces? ¿Llorar? ¿Implorar? ¿Pedir clemencia? ¿Explotar? Lo último, por supuesto…

Gritos,amenazas de muerte, vidrios rotos, reclamos en si mayor… un deseo profundo de venganza, de nuevo amenazas.

Caras de idiotas estupefactos porque nadie había puesto en tela de juicio su criterio y su forma obstinada de hacerlas cosas (porque en el fondo sabes y saben que el funcionamiento de tu centro de trabajo estaba más que bien) Y lo atestigua cualquiera que haya jalado un día a tu cargo.

Pero "es que hay un reglamento" mismo que se pasan por el culo mientras que saques bien el trabajo, excepto contigo.

Viene un silencio.

Vas a la calle o “te internas”

Lo que sigue son cuarenta y cinco días en un centro con gente que tiene problemas de índole psiquiátrica, donde se toman medicamentos psiquiátricos y hay una psiquiatra.

Llámenle como le llamen, no hay que ser un genio para saber que estás en un psiquiátrico.

Pasan los días.

Días nada fáciles.

Estás libre.

Un profundo odio a la gente viene después de eso.

¿Qué viene? ¿Atentados tipo Unabomber?¿Venganza a la Columbine?

No.

Sólo pedir un cambio de centro de trabajo,cambio de turno y cambio de puesto.

Ellos de acuerdo, yo de acuerdo.

Los odio, me odian.

Espero no verlos jamás.

Y así es como empieza mi vida como un humilde recepcionista sociópata: Sólo sacar expedientes y entregar pastillitas a la gente enferma.

Sin responsabilidades, sin gente a mi cargo,sin relaciones personales: Llego, hago mi jale hasta donde quiero, hablo hasta donde debo y me voy.

Revuélquense en su mierda, mierda burocrática H. Gobierno del Estado.

 Sueno resentido, pero no lo estoy. Estoy más que eso y en cualquier momento consigo el rifle R-15 y me los cargo a todos.  Ya, es sólo un chiste ¿Te enojaste? ¿Me vas a despedir o a encerrar?

De aquí en adelante todo serán historias, historias sosas, simples comentarios de una vida igualmente horrenda pero con más sentido del humor -sí, del que no les gusta a los jefes-

Tú sabes si sigues leyendo.

Bienvenido.

Franz Vega. Bebedor ocasional que vive solo

Crónicas de un Recepcionista Con Severos Problemas.

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