Chocolate
-“¿Verdad que me vas a lastimar mucho?,¿Verdad?”- imploraba de un modo entre tierno y patético.
Estaba casi sobre ella como gato pidiendo manos, piernas, objetos en que untarse.
El sillón que olía a humedad y polvo apenas daba cabida para ambos cuerpos.
Su cara adolescente transmutó a un gesto demadre que termina por ceder. Finally, le respondió que sí.
-¿Y también te vas a comer mi corazón, nena?
Sonrió plenamente, metió sus garritas a la altura del diafragma y lo arrancó. No el corazón del pecho, sino el otro, el que tenía en el estómago. Fue complicado,ya que éste órgano está conectado por venas, arterias y demás tripejas. Una vez fuera, lo trinchó en una brocheta de madera (de las que hay que tener en agua durante veinte minutos para evitar su incendio cuando se usan en cocina) y lo sumergió en la fuente de fondue sabor cacao que estaba en la mesita. Lo comió despacio. De la comisura escurría sangre y chocolate. Ambos reían mientras el hueco sobre el ombligo tenía una considerable hemorragia.